Alumni por el Mundo: Mónica García Soriano, Traductora de la Comisión Europea en Bruselas

Hasta Bruselas viajamos hoy en nuestra sección ‘Alumni por el Mundo’ en la que entrevistamos a Mónica García Soriano, de la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea.

En esta entrevista, Mónica nos cuenta los inicios en su carrera profesional, su pasión por las letras y, cómo no, su paso por el Colegio Guadalaviar en el que dice haber vivido su ‘adolescencia dorada’. Nos encantan sus respuestas de la primera a la última.

1. ¿Cuál es tu ocupación actual?

La Comisión Europea tiene el servicio de traducción más grande del mundo (unas 2.500 personas), pero con un volumen que sobrepasa los dos millones de páginas traducidas al año, no es lo suficientemente grande para cubrir sus propias necesidades. Por eso una parte de la demanda se externaliza. Yo me ocupo de la selección de contratistas externos, siempre de acuerdo con los procedimientos de contratación pública. Si os digo la verdad, no me pega nada este trabajo.

2. ¿Podrías describirnos tu trayectoria profesional?

Pues yo quería ser bailarina de ballet, pero estudié Derecho y después fui al Colegio de Europa en Brujas. Un día mi madre vio el anuncio de una oposición para jurista lingüista del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo. Me presenté y aprobamos 11 de toda España. Me fui allí feliz porque me encantaba el príncipe de Luxemburgo, pero en 4 años y medio no lo vi ni una vez. Después fui traductora de la Comisión Europea en Bruselas muchos años. Me gustaba: ser traductora es como ser escritora por cuenta ajena. Mis idiomas de trabajo son inglés, francés, italiano, alemán y portugués. Ahora estudio griego moderno. Ah, también estudié Historia del Arte como hobby, pero ya se me ha olvidado todo.

3. ¿Y tu situación personal/familiar?

Estoy casada con un alemán y tengo dos hijos: Carla y Bruno (ojo: no confundir con Carla Bruni).

4. Número de Promoción en Guadalaviar

XIII Promoción.

5. ¿Recuerdas la primera y la última compañera de la lista de tu clase?

¡Claro!: Carmina Agné y Leticia Valera.

6. ¿Alguna profesora en concreto que recuerdes con especial cariño?

Maridire era mi favorita. Se empeñó en que nos apasionara la literatura. Todavía recito el Mio Cid y a Garcilaso de la Vega en los atascos: “Corrientes aguas, puras, cristalinas, árboles que os estáis mirando en ellas…“. Hace poco la vi en Madrid y me dijo que me veía muy mayor.

7. En tu vida personal, ¿notas que Guadalaviar te ha dejado huella?

En Guadalaviar viví una adolescencia dorada. Ya lo decía nuestra sentida canción de promoción “como la barca en el maaaar… en mí dejaste una estelaaaaaa…”.

8. ¿Y en el terreno profesional?

Maridire me inculcó un amor por la lengua que marcó mi vida profesional. Todos mis puestos han tenido que ver con la lengua y la escritura.

9. ¿Con qué tres palabras definirías Guadalaviar?

¿Fortaleza, estudio y delicadeza? Lo siento, no he podido resistirme.

10. Por último, cuéntanos alguna anécdota o recuerdo especial que tengas del colegio.

Yo llegué a Guadalaviar en 6º de EGB directamente de Montijo (Badajoz). Corrían los años 70 y allí estaban de moda unos lazos para el pelo de punto blancos que se hacían en casa con un rulo. Todas las niñas del pueblo llevaban ese lazo blanco perfectamente cilíndrico menos yo, porque mi madre se puso a hacerlo ella a su manera sin el preceptivo rulo y mezclando colores. El resultado fue una especie de churro de ganchillo marrón, verde y blanco catetísimo que ella – que suele tener mejor criterio en materia de estilo – no dudó en colocarme para mi primer día de colegio. Ni que decir tiene que la moda montijana no encontró gran acogida entre mis nuevas compañeras, que todavía están riéndose de mí. En serio, en las cenas todavía sacan el tema y se les saltan las lágrimas.

Muchísimas gracias, Mónica por tu tiempo y tu gran sentido del humor. Un abrazo desde España.

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